Noticias - 2014-03-25

PATRICIO CUMPLIÓ SU SUEÑO DE ALCANZAR LA LUNA

Lugar
ARGENTINA
Hora
00:00 A.M.
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Detalles:

Es el nombre del animal que le cedió una institución colombiana para que el joven no vidente pueda tener más independencia para movilizarse • El mercedino agradeció la colaboración de todos los que aportaron para su viaje y contó la experiencia. 

El pasado domingo regresó a la ciudad con su sueño cumplido Patricio Defelippe, un joven no vidente, quien viajó a Colombia para encontrarse con su un perro lazarillo: Luna, una Golden Retriver.

Para lograrlo debió realizar un gran esfuerzo y contó con la solidaridad de cientos de personas que recolectaron tapitas para que Patricio pudiera reunir fondos para costear su estadía en dicho país durante el periodo de entrenamiento. A pesar que Patricio logró superar la discapacidad que tiene desde nacimiento, estudiando y trabajando, en este momento se encuentra sin este tipo de sostenimiento por lo que reunir los fondos requirió de meses de campaña que fue recibida con mucho cariño por sus amigos, familiares y gente que se comprometió con la causa.

El contar con un perro lazarillo a Patricio le otorga un sueño imposible de imaginar para muchos: la libertad para desplazarse sin depender de otros.

Patricio comenzó a amasar este sueño cuando junto con un amigo llegaron a la Fundación Colombiana para el Perro Guía Vishnú del Cyprés. Según explicó el joven, en Argentina no hay este tipo de entrenamientos para canes.

A fines de febrero, Patricio viajó a Colombia a encontrarse con Luna  y debió pasar veinte días entrenando con el animal donde pasó por la etapa de presentación, el entrenamiento básico, el conocimiento de las órdenes y el ganarse confianza y amor mutuo para acompañarse. El 14 de marzo se graduó como usuario de perros guía.

“Ahora tengo que seguir trabajando hasta el punto tal que el perro se acostumbra a todo lo que haces vos. A eso se le llama acoplamiento y tarda entre seis meses y un año. En ese momento se logra un lenguaje corporal con el perro”, explicó Patricio.

El domingo anterior volvió a la Argentina y a su ciudad natal. Tras el regreso y el reencuentro con familiares y amigos contó que “ya con Luna salimos poco a poco para recorrer los caminos que yo hacía con el bastón”, visiblemente emocionado por esta nueva oportunidad que le otorgó la vida. Desde entonces, en cada recorrido que realizan juntos, gente que conoce a Patricio, y muchos otros que no, lo llaman por su nombre y lo felicitan, manifestando un total apoyo y acompañando la nueva realidad del joven.

A Patricio se lo podrá ver mucho más desde esta semana recorriendo las calles mercedinas junto a su compañera Luna. La cadera de la Golden le sirve de apoyo y ella sortea por él todos los obstáculos. Por ello es importante un compromiso de parte de toda la sociedad para no entorpecer la noble labor de este animal que guía a su compañero humano.

- ¿Cómo fue  estar en Colombia?

- En Colombia estuvo todo muy lindo. Más allá del entrenamiento, la gente con la que compartí y el conocer la cultura fue muy bueno.  Entrenábamos mucho de mañana, no de tarde, cuidando la psiquis del perro.

No me voy a olvidar nunca de la despedida y el recibimiento que tuve cuando volví a la Argentina porque fue gente que no esperaba.

- ¿Y cuándo te presentaron a Luna?

- Fue muy linda. Nos sentaron a mi amigo de Areco y a una chica de Perú con los que compartí el entrenamiento en un lugar y escuchábamos a los perros. Pero no sabíamos cuál era de cada uno. Por ahí escuché que dijeron: ‘silencio Luna’. Y empecé a pensar si era la mía o la de los chicos. Yo sabía que iba a ser una Golden, pero nada más.

De pronto me dijeron: ‘Acá está tu perra, tocala’. No sabía el nombre todavía. La acariciaba y nos fuimos conociendo. Después uno de los chicos de la administración me preguntó qué me pareció la perra. Le dije que muy linda y suave. Y me preguntó si le iba a cambiar el nombre, porque te dan esa posibilidad. Le dije que no sabía cómo era el nombre y me dijo: “Luna”. Y enseguida dije: “Luna va a ser, no le voy a modificar la identidad”.

- ¿Sentís que Luna se adaptó enseguida?

- Vino muy consolidada conmigo. Ni yo lo puedo creer porque fueron pocos  días todavía. El jueves ella aprendió un recorrido que hicimos a la verdulería. Eso me movilizó mucho, todavía no puedo creer cómo aprende. Además, de ser muy compañera.

Igual ahora le estoy dando un poco de respiro, vamos más despacio y haciendo recorridos cortos para que vaya conociendo. Ya a partir de esta semana voy a tratar de volver a mi ritmo normal.

- ¿Es mucho cambio del bastón a Luna?

- Si, muchísimo. No me costó pero descubrí que voy más rápido y más seguro. Es otra confianza y el cambio se nota.

- ¿Qué cuidados tienes que tener con ella?

- Que no pierda su comportamiento, tratar de que no se asuste con otros perros, y ver que coma bien, y cuidarla. Ella se crió con alimento balanceado y cada cierto tiempo llevarla a bañarla. Después me ocupo de cepillarla y jugar con ella.

- Es la primera vez que habrá un perro lazarillo en la ciudad. La gente ¿Qué comportamiento tiene que tener?

- Principalmente no tocarla ni distraerla cuando trabaja. Esto es cuando me va guiando. En momentos de descanso, cuando estamos parados sí permito que la toquen. No hay que darle de comer y si la gente va con su mascota debe tenerla bajo control. Luna tiene un cartel que le pusimos cuando llegamos a Argentina, siguiendo la tradición de los perros que están en Argentina. Cuando voy con el cartel en alto, significa que Luna está trabajando.

No hay que distraerla sobre todo. Porque, por dar un ejemplo es como si la persona fuera manejando y yo me pongo a hacerle cosquillas. Esa persona va a chocar. A nosotros nos pasa lo mismo.

- ¿Qué mensaje le das a todos los que colaboraron?

- Un gracias enorme. Luna tiene un pedazo de cada uno y si no fuera por el granito de arena que puso cada uno ella no estaría acá. Ojalá esto sirva para que muchos sueños, no solo el mío, puedan ser cumplidos porque este es un ejemplo de que se puede.