Noticias - 2014-01-21

UN IMPERIO PARA AYUDAR A LOS CIEGOS ESPAÑOLES

Lugar
ESPAÑA
Hora
00:00 A.M.
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Detalles:

Tras haber progresivamente perdido la vista durante su juventud, Ricardo Velesar se ha convertido en uno de los 20.000 vendedores de billetes de lotería de la ONCE, la gran organización de los ciegos españoles, un imperio que ha extendido su acción al conjunto de personas con discapacidad.

En su puesto con calefacción, colocado cerca del metro de la plaza de Manuel Becerra en Madrid, Ricardo bromea con los clientes que esperan en una fila.

"He podido tener una vida bastante normalita. No sé cómo hubiera sido mi vida sin la ONCE", afirma este hombre de 46 años, afectado de una retinitis pigmentaria, una enfermedad ocular congénita y degenerativa que lo ha ido dejando ciego poco a poco después de dejar la escuela secundaria.

Empleado de la ONCE desde 1990, este vendedor de lotería logra sacar así adelante a su mujer, ciega también y a la que conoció a través de la organización, y a su hija de seis años, además de haber podido ahorrar lo suficiente para comprar su apartamento.

"Estoy muy agradecido porque gracias a la venta de los cupones he podido criar una familia, tengo un trabajo estable que es muy digno", añadió.

Los primeros años fueron duros, cuando le cerraban las puertas de todos los trabajos, antes de que llegara a la ONCE, donde, tras perder completamente la vista, le proporcionaron un perro lazarillo que lo acompaña en sus desplazamientos.

Como él, 20.000 vendedores de lotería, con distintos grados de discapacidad, trabajan en toda España para la ONCE, una institución creada hace 75 años para ayudar a los ciegos a ganarse la vida y no depender de ayudas sociales.

Después, amplió su radio de acción ayudando a todo tipo de personas con discapacidad.

En 2013, la organización recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, considerado como el Nobel español después que el jurado alabara su "extraordinaria labor" que ha "realzado la dignidad y calidad de vida promoviendo la integración social de millones de personas con discapacidad en España".

La obra de la ONCE sirvió de "ejemplo a numerosas iniciativas internacionales", añadió el jurado.

La institución se financia con la venta de sus billetes de lotería, por un monto anual de 1.900 millones de euros. La mitad de esta suma financia los premios, el resto se dedica al empleo, a actividades de reeducación y rehabilitación especializadas.

Además del trabajo que ofrece a sus vendedores, la ONCE posee por completo o parcialmente 29 sociedades que emplean a discapacitados. Entre ellas, una agencia de prensa, una lavandería industrial, una cadena de hoteles y una agencia que proporciona limpiadoras y porteros para oficinas.

En 2013, la ONCE creó 7.100 empleos para discapacitados, en un momento en que el desempleo en España alcanza casi el 26% de la población activa. En total, emplea a más de 65.000 personas.

"Creo que hemos quitado un peso a la administración. Hemos basado nuestro modelo en ser personas activas, vivir de nuestro proprio esfuerzo", explicó su presidente, Miguel Carballeda, que comenzó su carrera, también como vendedor de billetes de lotería.

Entre el abanico de sus actividades educativas, la ONCE traduce al braille libros para estudiantes que quieren seguir un curso universitario y dirige una escuela de fisioterapia para ciegos.

Las clases son más pequeñas que en otras escuelas similares. Las promociones son de un máximo de 24 personas anuales, tras cuatro de estudios, y todos suelen encontrar trabajo.

No porque los ciegos tengan un mejor tacto, como piensan muchos de forma errónea, dice Javier Sainz de Murieta, el director de la escuela, sino porque reciben una mejor formación que en otras escuelas.

"O tienen un plus en la formación o todo mundo prefiere una persona sin discapacidad", afirma.

Isabel Chacón, de 33 años y que se dispone a terminar en mayo su formación, relata que esta escuela le ha dado un nueva orientación a su vida, tras perder la vista hace seis años por complicaciones de una diabetes.

"Yo estoy encantada de la vida. Estoy ilusionada, es una muy buena sensación ayudar a los pacientes. Todos los pacientes nos tratan con cariño, se crea un vínculo muy bonito", asegura la joven.