Noticias - 2013-12-26

POLÍTICA NACIONAL PARA LA INCLUSIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Lugar
CHILE
Hora
00:00 A.M.
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Este documento es un valioso aporte para que la sociedad chilena avance en la integración de estas personas y les asegure un desarrollo de sus potencialidades.

NO entregó hace pocos días la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad para el período 2013-2020, documento que constituye un avance significativo en el camino que pretende sentar las bases para que la sociedad chilena logre la integración de los discapacitados y les asegure las máximas posibilidades para desarrollar sus potencialidades.


Los esfuerzos que se han hecho en esta materia desde el ámbito estatal y también desde el privado han sido múltiples y valiosos, pero probablemente, el desafío más importante que resta por superar es que se logre un cambio cultural de los chilenos, donde se reconozca que la situación que enfrenta quien tiene una discapacidad no es sólo resultado de un problema de salud, sino también la consecuencia de la interacción de esa incapacidad “con elementos contextuales, como barreras del entorno y restricciones a la participación en la sociedad”, según acertadamente lo describe este documento.

Las cifras señalan que en Chile entre un 7% y un 13% de la población, según el estudio que se trate, sufre algún tipo de discapacidad (de hecho, en el documento se recomienda realizar estudios para obtener información más certera al respecto), lo que pone de manifiesto la gran cantidad de personas cuyas vidas pueden ser impactadas positivamente, si se remueven las barreras de todo tipo que persisten aún para su plena integración. Entre ellas están, por ejemplo, las dificultades de acceso a quienes tienen discapacidad de tipo físico, a las dificultades para obtener educación de calidad en los distintos niveles a quienes tienen algún tipo de discapacidad cognitiva.

Entre los objetivos que persigue la Política Nacional está la “promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia”, concepto que resulta clave en la visión más moderna y menos paternalista que se ha generado en torno a estas políticas públicas, en la medida que reconoce el papel esencial que tiene la persona con discapacidad en las decisiones que le afectan, debiendo toda la acción del Estado y sus políticas apuntar a fortalecer esa autonomía. Por esta razón se plantea como un principio clave de las políticas a impulsar el de la “corresponsabilidad”, en el sentido de que la generación de una cultura inclusiva importa la participación y compromiso de las personas con discapacidad, como así también, de todos los sectores de la sociedad. 

Es justo recordar que la visión que tenía la sociedad chilena cambió drásticamente a partir de la creación de la Teletón, a mediados de los años 70, que dio por primera vez visibilidad a la realidad de quienes sufrían limitaciones físicas. A partir de ahí, poco a poco se ha ido reconociendo también la realidad de otros tipos de discapacidades, gracias a la acción de múltiples entidades que a lo largo de todo Chile les prestan apoyo, a través de programas e iniciativas que reconocen las variadas  necesidades de apoyo económico, terapéutico, educacional y de capacitación que presentan.

Este documento debería servir de guía a la acción del Estado en el período que abarca y, particularmente, es deseable que en las reformas que se pretenden impulsar a partir de la instalación de un nuevo gobierno, por ejemplo en materia de educación y salud, se aproveche la oportunidad de transformar en medidas prácticas sus acertadas recomendaciones.