Noticias - 2013-11-15

"NO HAY VOZ FEA: SOLO HAY QUE EDUCARLA"

Lugar
Perú
Hora
00:00 A.M.
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Detalles:

¿Cuál es el recuerdo más antiguo tuyo con un micrófono en la mano?

En la cabina de AM de la radio (Panamericana), cuando me dijeron que tenía que hacer controles… ¡y yo descontrolaba la cabina! (Risas)


¿Siempre quisiste ser locutora?

Mi sueño era ser locutora comercial, porque mi papá trabajó en Panamericana. Hacía las cobranzas con su carrito. En esa época yo tenía cinco años, aún no tenía polio, y él me llevaba en las tardes y, como era hiperactiva, me decía: Lee ¡los carteles! Y yo: Donofrio, cerca de ti... Soda Field… ¡Era mi vacilón!  


¿Tu parentesco con los Delgado Parker motivó tu inquietud?

No sé. Son mis primos, pero, la verdad, no nos frecuentábamos, porque éramos diferentes en la parte económica. Yo vine a la radio, porque vine a pedir para que me relacionen con agencias para hacer locución comercial.


Pero llegaste a hacerlo, ¿no?

Sí.  Y llegué a hacer una cosa que me encantaba: trabajar en Canal 5. Me choteaban y me choteaban, hasta que un día vino Frida Delgado y dijo: Necesito la voz de Gina, porque hay Nubeluz. Y allí entré como practicante y me quedé.


¿Qué te dio y qué te quitó la polio?  

Me quitó la posibilidad de caminar. Yo tenía siete años, a ninguna de mis amigas le dio nada y no estaban vacunadas. En esa época, tú no eres consciente de que no caminas. Lo único que sabía es que era una tortura, porque querían que caminara y yo no quería. Las terapias eran fuertes y yo lloraba.


¿Qué no sería Gina hoy sin la polio?

Eso te vas cuestionando más adelante y es a estas alturas de mi vida cuando más me he cuestionado. Pero comencé con cosas maravillosas que se me han presentado en el camino sin buscarlas, porque fue todo, así, como accidente.  Sin querer, he pasado por los lugares donde mi papá trabajó.  


¿Nunca antes te lo cuestionaste?

Hay gente que tiene problemas físicos y piensa que esa discapacidad tiene que ver con el castigo de Dios.  Yo nunca pensé eso, ¡jamás!  Pero sí me pregunté: ¿por qué, caracho, a mí? Porque hubiera sido bailarina o artista, no sé. Pero ese cuestionamiento me llevó a reflexionar: Ya, estás haciendo locución, puedes ayudar a mucha gente que viene con miles de problemas…

    

¿Y eso te ha dado la posibilidad de entenderlas mejor?

Por supuesto. Y he montado un taller de locución  para personas invidentes. Pero siempre digo que esto tiene que ir más allá. Y una vez hice un piloto para un programa que se iba a hacer para personas con incapacidad y no salió…


¿El que finalmente ha salido en el 7?

Te hablo de hace años. Y, bueno, en eso, que estoy con esos cuestionamientos, el año pasado, dije: Algo pasará. ¡Y me llaman del siete!  Me moría de miedo, porque es otro reto totalmente diferente a la radio.  Salí, fui al casting, me aceptaron, y ya pues.


Lima es hostil con el discapacitado, ¿no?

Eso es lo que más te molesta. Porque complejos no tengo. Como yo le digo a la gente: La persona con discapacidad no se siente discapacitada las 24 horas del día, sino cuando no puede realizar cosas. Se te desarrollan otras habilidades y sales adelante, pero te sientes discapacitado cuando no encuentras herramientas para realizar  lo que tú quieres.


Tú eres consciente de que tu voz es una de las más identificables del Perú, ¿no?

Sí, es cierto. Hasta entre los taxistas, en la calle. Porque la radio es una compañía. La persona puede estar haciendo mil actividades, pero una voz se te queda grabada.


Hay gente que se enamora de una voz. ¿Tú has tenido galanes por tu voz?

Sí… Pero corto rápido, porque a veces me asusto un poco con esas cosas.  Hay gente que ha ido a la radio a buscarme. Y uno hasta hizo una historia, de que el chico se enamora de la locutora y, al final, vino con su libro acá, a la radio, y me dijo: ¿Cómo crees que termina esa historia? ¿Se mata o no se mata?


¿Un acosador? ¡Caray!

Sí, cosas así raras. Yo trato de hablar con los oyentes, pero tengo tanto tiempo en esto que me he vuelto medio psicóloga. Ya cuando hacen muchas llamadas, soy amable, pero les digo: Disculpa, tengo que hacer.


¿En qué momento decides volcar toda esa experiencia a otra gente y hacer tu centro de locución?

Yo empecé dando clases en otro centro de locución, Charles Chaplin, porque siempre me ha encantado enseñar.  ¿Qué sucedió? Lo que no me gustaba era que no podíamos practicar, la cabinita era un cuartito que tenía un solo micrófono que teníamos que pasarnos para hablar.    


¿Cómo conoces tú a un potencial buen locutor cuando llega aquí?   

Bueno, no sólo vienen por el tema de locución. Muchísimos vienen por expresión oral, timidez, por problemas de comunicación. Porque la locución es aprender a comunicarte. Vienen gerentes, doctores, ingenieros, de todo. Me dicen: Mira, he subido de puesto y no sé cómo hacer para manejar a la gente.   

¿Y qué es lo primero que le recomiendas a la gente?

La gente viene a veces porque tiene una voz fea. Yo les digo: No tienes una voz fea, tienes una voz mal educada y hay técnicas que van a ayudar a que puedas hablar de una forma agradable. Porque, es verdad: no hay voz fea, solo hay que educarla.


La ficha:

Soy la última de cinco hermanos y nací 15 años después de la anterior.  Mi madre quería que fuera traductora, pero yo quería hacer locución comercial. Entré a Radio Panamericana con un programa de rock. Tengo 25 años en la locución radial y televisiva, y ahora conduzco, en canal 7, el programa Sin límites, dirigido al discapacitado. Además, acabo de cumplir 15 años al frente de mi Centro de Locución, donde comparto todos los conocimientos de una vida tras el micrófono.

 

http://www.larepublica.pe/15-11-2013/no-hay-voz-fea-solo-hay-que-educarla