Noticias - 2013-11-11

UN CLUB HÍPICO DE SAN MARTÍN BRINDA TERAPIA A PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Lugar
ARGENTINA
Hora
00:00 A.M.
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Detalles:

La Equitana reparte su actividad entre la escuela de cabalgata y la equinoterapia. Atiende a 40 pacientes, muchos gratis. Buscan que Osep cubra el tratamiento.

"La pasión de mi padre por los caballos hizo que poco a poco fuese cambiando la tarea que él hacía en la finca por la de los establos y así es como nació este club", cuenta Marcia Palazzo mientras camina por un predio de algo más de una hectárea.

Marcia es instructora y terapeuta del club hípico La Equitana, un emprendimiento familiar que abrió sus puertas en San Martín en 1991 y que, aún hoy, resulta toda una rareza en la zona Este.

"Y sí, hablar de hipismo en esta región es bastante raro y te puedo asegurar que tampoco es un gran negocio. Hacemos esto porque nos gusta", dice la mujer con una sonrisa, e insiste en que todo tiene que ver con la pasión por los caballos y que por eso sus hermanos también son instructores. Hasta su hija Mercedes, que hoy tiene cinco años, monta desde los tres con la gracia de quien lo lleva en la sangre.

Pero en La Equitana no solo se enseña a cabalgar sino que también trabaja allí un grupo de especialistas en equinoterapia, que atiende a cerca de 40 discapacitados, entre adultos y niños. Muchos de esos pibes vienen de hogares humildes y llegan a La Equitana sin pagar un peso por el tratamiento. Los atienden gratis.

"Acá arrancamos con equinoterapia en 2005 y tal vez surgió de las ganas de hacer cosas por los demás", resume Marcia, que se capacitó en Buenos Aires y luego en Córdoba como terapeuta en esa disciplina, que utiliza el movimiento natural del caballo al andar como estímulo para ejercitar la motricidad del paciente que lo monta.

"Trabajamos discapacidades motoras y neurológicas en una terapia que es básicamente lúdica, de la que participa la familia y en donde los chicos muestran mucho placer al montar, realmente lo disfrutan", dice la impulsora del emprendimiento.

Caballos mansos

La Equitana tiene su predio en el carril Costa Canal Montecaseros, unos pocos kilómetros al norte de la ciudad de San Martín y de la ruta 7, en un terreno donde a la sombra fresca de los árboles se levantan la casa familiar, las caballerizas y los corrales; un poco más allá está la pista de entrenamiento y también hay unos consultorios a medio terminar, que una vez habilitados servirán para optimizar el tratamiento de los chicos con discapacidades.

Hoy, en el grupo trabajan profesionales en kinesiología, terapia del lenguaje, educación física y musicoterapia. Además, La Equitana cuenta con cuatro caballos entrenados para esta actividad, ya que la mansedumbre del animal es la piedra sobre la que se funda todo el tratamiento.
 
"Es necesario que el caballo no se espante por nada para que el paciente que lo monta se sienta seguro", explica Marcia, y sigue: "Siempre hay un profesional que guía al caballo desde adelante y otros dos a los costados; incluso, en algunos casos yo monto junto con el paciente para que esté más seguro".

La equinoterapia que se practica en La Equitana tiene un costo de $ 450 por mes y, en el caso de los niños, incluye apoyo escolar; aunque no es una gran cifra, no todos los que toman el tratamiento pueden pagarlo y algunos ni siquiera llegan a cubrir una parte del valor.
 
De todos modos, en La Equitana se busca no dejar a nadie afuera y para atender a esas familias humildes que no pueden pagar el tratamiento, el club recibe alguna ayuda solidaria y también un subsidio, pero en general el proyecto avanza a base de esfuerzo y de mucho optimismo.

Una de las batallas que está dando la Equitana es lograr que Osep reconozca el tratamiento para sus afiliados: "En Buenos Aires y en otras provincias, las obras sociales contemplan a la equinoterapia como tratamiento, pero en Mendoza eso no ocurre", dice Marcia, y cuenta que solo conoce de un caso en el que, mediante abogados y un largo trámite, Osep reconoció a un afiliado parte del pago de la terapia.

"Tenemos colaboración de dos empresas de la zona y también de la comuna de San Martín, que nos da un subsidio y una mano con la obra de los consultorios, pero toda ayuda siempre es poca porque en las zonas rurales viven muchos discapacitados en condiciones muy humildes, gente olvidada que tiene piso de tierra, los techos rotos o letrina en lugar de un baño. Ni siquiera tiene cómo llegar hasta el club", explica la terapeuta, que hasta hace un par de años ponía su propio auto para ir a buscarlos a sus casas.

"Por ahí está mal que lo diga yo, pero con esta terapia se ven resultados y mejoras en la motricidad de los pacientes. En algunos casos la evolución es más rápida que en otros, pero todos muestran mejorías y eso es lo que nos lleva a seguir adelante", cierra Marcia. Es mediodía y cerca de ella su hija Mercedes cabalga, diminuta sobre la montura, pero guía a la yegua elegante y segura, intentando saltar algunas vallas.