Noticias - 2013-06-18

LA DESERCIÓN ESCOLAR LLEGA AL CINE

Lugar
LIMA - PERÚ
Hora
00:00 A.M.
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Detalles:

Diez cortos de reconocidos cineastas latinoamericanos exploran sus causas en la región.

Un niño de 14 años ingresa a las filas paramilitares seducido por la promesa de uno de sus miembros de pagar la cuenta de la clínica donde su padre está hospitalizado. Una joven de 16, víctima de matoneo en su colegio, es convencida por su novio de ingresar a la guerrilla.

Él asistía a una escuela rural, ubicada en una zona de conflicto. Ella, a un colegio urbano rodeado de pandillas y expendedores de droga.

Esta historia, dirigida por el cineasta colombiano Carlos Gaviria, será parte de un largometraje que unirá diferentes miradas sobre la deserción escolar en América latina. Construidas por reconocidos directores de cine de la región, entre ellos, Flavia Castro (Brasil), Mariana Chenillo (México), Pablo Fendrik (Argentina) y los hermanos Daniel y Diego Vega (Perú), buscan mostrar las diferentes caras del abandono escolar en Latinoamérica.

En esta región, cerca del 50 por ciento de los jóvenes no culminan sus estudios secundarios, muchos de ellos por falta de interés, según lo revela un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), basado en encuestas de hogares de siete países latinoamericanos.

Son 10 cortos que hablan de la calidad docente, el acceso a la educación de los niños y jóvenes en situación de discapacidad, los currículos desactualizados, el trabajo infantil, el matoneo, la dificultad para llegar a la escuela y la violencia, entre otros. La película podría llegar al cine a finales de año o a comienzos del próximo.

El reconocido actor de cine mexicano Gael García es el director creativo del proyecto Gradúate XXI, una iniciativa del BID que busca visibilizar y crear conciencia sobre la deserción escolar en América Latina, no solo con la mirada aguda de estos prestigiosos cineastas de la región, sino con el aporte de ideas de ciudadanos latinoamericanos sobre cómo prevenirla, a través de 10 concursos sobre las diferentes causas de la deserción.

“Esta falta de interés puede estar dada por la baja calidad de la educación, currículos irrelevantes o falta de salidas laborales –afirma Gador Manzano, coordinadora del proyecto Gradúate XXI, del BID-. Por eso, tenemos que hablar de deserción escolar, sobretodo en países como Colombia, cuya economía comienza a mostrar buenos resultados pero que en el futuro el tema de la educación podría frenar el desarrollo del país”.

El corto de Carlos Gaviria

En un dramatizado de once minutos de duración, el reconocido director de televisión y cineasta Carlos Gaviria (dirigió la película ‘Retratos en un mar de mentiras’, ganadora en varios festivales de cine, y recientemente la serie de televisión ‘Tres Caínes’) narra el día en que dos jóvenes fueron reclutados por los grupos armados ilegales. Al final del corto, resume sus vivencias en la guerra y muestra el estado mental en que quedaron.

El 70 por ciento del corto cuenta los peligros que existen en el trayecto de la casa al colegio, tanto en la ciudad como en el campo, y "cómo en ese camino se puede perder una vida".

“Hace dos años conocí a Gael en el festival de cine de Guadalajara –cuenta Gaviria-. En diciembre del año antepasado me contactó y me dijo que quería reunir a 10 directores de cine latinoamericano para participar en una campaña contra la deserción escolar… En ese momento habían publicado cifras sobre reclutamiento armado de menores de edad en Colombia, me llamó la atención y les propuse hacer un corto sobre los niños que se ven envueltos en la guerra de manera directa”.

Durante cinco meses investigó el tema. Viajó a diferentes regiones del país, donde entrevistó entre 30 y 40 niños y jóvenes que se habían desvinculado de los grupos paramilitares y de la guerrilla.

“Son las historias más terribles que he escuchado en mi vida”, dice impresionado.

En la construcción de la historia utiliza apartes de los testimonios de los dos jóvenes escogidos. Aunque quiso grabar en los sitios donde ocurrieron los hechos -en Córdoba y Arauca-, la falta de seguridad en las zonas no se lo permitió. Así que optó por grabar en Bogotá y en el parque Chicaque.

“Los paramilitares ‘compran’ a los muchachos con moto, celulares… Al joven de mi historia le ofrecen estas cosas, pero termina yéndose cuando le prometen pagar los costos de la clínica donde está su papá. En el corto no hablo de todo lo que me contó, pues hay muchas cosas escabrosas, pero sí cuento como parte del entrenamiento incluye el canibalismo; lo obligaban a tomar sangre de otras personas”.

La niña, por su parte, se enamora de un joven que la convence de asistir por unos días a un entrenamiento de guerrilleros. También lo hace porque en el colegio era víctima de matoneo y no quería volver a clases. Cuando llega, un miembro de ese grupo la reconoce y le dice que debe quedarse. Allí duró cerca de un año y se salió. Queda muy traumatizada, pues la obligan a fusilar a una persona.

“Me impresionó mucho el estado mental en el que quedan estos muchachos. En una situación de posconflicto, ¿qué vamos a hacer con ellos?”, puntualiza Gaviria.